Escribir una entradaqueja es algo que no me gusta hacer porque no quiero parecer una cincuentona refunfuñona, pero necesito desahogarme. Y lo hago siendo muy consciente de que las necesidades Salud-Dinero-AMor están bien satisfechas…
Después de un año y tres meses en Barcelona he conocido a muchas, muchísimas personas. Pero no os imagináis cuántas. Sin embargo si hablamos de hacer amigos, lo que se dice amigos, gente con la que conectas por el motivo que sea e inicias ese tipo de relación quedenominamos “amistad” , absolutamente ninguna. Me siento bastante sola. Vale, tengo a mi hermano y P, y tengo a A, que me llena en otro sentido, pero también necesito amig@s y eso, hoy por hoy, no lo tengo.
Es triste decirlo pero es así. A veces la razón, lo reconozco, he sido yo misma. ¿Es posible que me esté volviendo demasiado exigente para con las personas?
Pero mucho me temo, que en la mayoría de las ocasiones el problema no era mío. La gente aquí va a otro ritmo diferente del mío. No me refiero a ir más deprisa o más despacio. Sino a otro ritmo en la forma de relacionarse. Me parece que todos son mucho más distantes. Cuando he vivido en otras ciudades desde casi el primer mes ya tenía varias personas con las que contar para casi cualquier cosa.Aquí prácticamente sólo tengo “amigos” con los que quedo para “comer” y la única cosa en la que consisten nuestros encuentros es en contarnos la vida. Algo así como citas de actualización.
Y a mí eso no me llena, no me vale, no es lo que necesito. No quiero amigos-actualización, a los que contarles mi vida, quiero amigos con los que vivir la vida. Y aquí es donde se produce el problema, porque sólo me encuentro con gente del primer grupo, amigos actualización.
También es verdad que a la mayoría de mis mejores amigas las he conocido en momentos de mucha intensidad. A mi amiga Mary Brown por ejemplo, la conocí cuando las dos trabájabamos como monitoras en un campamento. Eran muchas horas juntas codo con codo. A Michela la conocí compartiendo piso, de nuevo muchas horas juntas. A Ana la conozco desde que tengo uso de razón. A Arcadio lo conocí en clase en un año muy duro para los dos. Luego todos se han convertido en amigos íntimos a los que puedo llamar en cualquier momento para cualquier cosa, ya sea para una chorrada o para un problema, y ellos saben que también pueden contar conmigo.
A punto de cumplir los 30 sin mis amigos del alma y sin conectar con nadie en esta ciudad tan llena de gente.
pd. No piensen que me he vuelto loca. El título de esta entrada hace referencia a esta canción de Los Punsetes que me hace muchísima gracia:
Etiquetas: Amo a mis amigos, entradaqueja



